14 DE JULIO
Qué alegría.
La belleza deambulando
bajo el Arco de la Defensa
como una estudiante sin dioses,
esa desidia, esa malicia
de ser pariente de Delacroix,
lectora habitual de la Enciclopedia.
Después, cenaríamos,
una real salsa a la mostaza de Dijon.
Ah. No nos olvidamos
de invitar a nuestros amigos,
los africanos, los canacos, los sureños.
A pesar de sus escasas visitas
se comportaron
a la altura de mi ceño, de mi cetro.
Les regalé la Declaración,
en edición príncipe. Y fueron
comprensivos con las erratas.


