CUANDO UNA NUBE VISITA
Cuando una nube visita,
cuando llega un anhelo a tus mejillas.
Con una viajera de ojos azules,
cabellos
de color del otro lado del mar,
arena
escapando como relojes entre sus dedos.
Desperté con una niebla matinal
desgarrándose como recuerdos dudosos.
Bajo la alta mañana,
ante mí se extendían el día y los fracasos
como llanuras secas de tierra firme.
Sólo recordaba, vagamente,
un sueño de amor sin significado.
Apenas, una viajera
que me miraba melancólicamente
en una húmeda noche un momento.
O un frasco roto de tiempo.
Pasan buques negros como cielos.
A veces, descargan presagios.
A veces, una viajera baja.
Entrega anillos de lluvia
y sonríe enigmáticamente.
Y yo regreso al silencio,
a la escritura.


