ONÍRICA
Dentro de mí
hay una calle oscura en la noche
atravesada por miradas procaces,
por barcos que no tienen nombre,
por mujeres de rostro destrozado
por la espuma de playas como ojos.
Dentro de mí
hay un acantilado como un contrabajo
sonando, resonando, musicando
las luces crepusculares de obsesión
y trenes que nunca alcanzan la alborada.
Dentro de mí
hay niños saltando y entregándome
lápices agridulces como
la infancia lluviosa de una mañana
asturiana y rayada de estío.
Dentro de mí
hay sueños cuyo oleaje
bate hasta emponzoñar un alba
con sus agujas
como palabras presentidas.
Dentro de mí, dentro de ti.


