MAYO MENOS CRUEL
En este mayo menos cruel
y dulce como un pómulo
pétalo y adolescente,
la tenuidad de la noche
hace retroceder los incendios
de las batallas diurnas.
Antes que el estío
nos clave sus dagas
de plomo, como agujas
catedralicias en un corazón
terso y azul,
presto a sangrar y sudar,
nos atravesarán
otras espadas, sin tocarnos
las pupilas, sólo el llanto seco.
El conocimiento de la ausencia,
o la presencia listada
de quienes llegan y parten,
restallará sobre nuestras mejillas
y sólo manará una sombra,
dejando un reguero caliente y amargo.


