CUANDO SE QUIEBRA ENERO

 

La lluvia, el tiempo y tus ojos

me van encadenando a un pétreo piano

que poco a poco va siendo

una inmensa noche mineral,

alejándome del alba gris de enero.

 

La lluvia, el tiempo y tus ojos:

inasibles como una sonata

astillando mi corazón y entregándolo

al olvido, como humo que huye

sin nombre, sin memoria, sin peso.

 

Y quedan las cenizas,

el amargo sabor de un sueño quebrado,

como se parte un espejo

demasiado veraz, demasiado cristalino,

demasiado invierno dominándonos.

 

Y mientras la lluvia

herrumbra los relojes y me engaña,

tus ojos fluyen como el tiempo,

sin decirme nunca cómo se pronuncia

el nombre de este tren detenido.

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