PIANOS SUMERGIÉNDOSE
No quiero escribir nada,
porque no hay suficiente lluvia
esta noche, estos años.
Y porque el mar, sus barcos,
no están en tus ojos.
Porque trenes llegan,
trenes parten,
y yo seguiré aquí.
Guardando el secreto de la caracola,
la música de la soledad.
Cuando, incluso los castillos
en blanco y negro son olvidados,
cuando nadie averigua
el sonido de los pianos
sumergiéndose.


